HISTORICIDAD COMO LECTOR

Mi experiencia como lector en la etapa de preescolar.

En la etapa de preescolar, recuerdo que regularmente la lectura se llevaba a cabo con historias cortas y sobre todo sacadas de cuentos infantiles, la lectura era por gusto y se daba en voz alta.

Mi experiencia era de satisfacción y aunque en casa no había muchos libros, me conformaba con los que hubiera en la escuela. 

Algunas lecturas eran para conocer nuestro cuerpo humano, hábitos y valores. Recuerdo que después de hacer la lectura me interesaba por ver la película acerca de los cuentos infantiles, poco a poco iba haciendo una relación y tenia la habilidad de comparar entre el texto y la cinta pues muchas veces la historia que se leía no era exacta a la que se veía,este tipo de comparación atraía mi atención hacia otros libro, la mayoría de ellos cuentos.

Mi historia como lector en la primaria.


Ya en la primaria fortalecí a un más mi experiencia como lector, en ocasiones los profesores pedían elaborar historias por medio de libros previamente leídos, aunque al paso de los años los profesores abandonaron la parte de la lectura y por lo regular para darnos a conocer una historia nos ponían una cinta de película. 

Las visitas en la biblioteca eran escasas y solo eran para el forro de lo libros del rincón, recuerdo que no hacíamos lectura en colectivo ni individual, aunque yo por mi parte encontré en casa el libro de Macario el cual leí por mi propia cuenta, me dejo una experiencia inolvidable y nuevamente después de leerlo lo comparé con la película aquí aun no perdía ese interés por la lectura.

Mi experiencia por la secundaría aun más llamaban mi atención por leer libros, pero aun así no quedo en mi esa satisfacción pues aunque recuerdo los títulos  el contenido de muchos de ellos los he olvidado.

Etapa de la preparatoria

Considero que es uno de los momentos decisivos de mi atracción por los libros ya que aunque no tenia una gran lista de los que había leído, recuerdo que tuve un maestro que nos pedía leer mucho, nunca socializábamos que leíamos y sobre todo, todos obtenían el mismo resultado en la evaluación aun sin haber leído ni un sólo párrafo.Me impacto tanto el desinterés que empece a descuidar lo que leía, cómo lo leía y sobre todo el por qué leía.  

SAN LUIS POTOSÍ...
He avanzado mucho como lector ya que ha despertado en mi la curiosidad como lectora en algunos libros, por ejemplo me encantó la idea de visitar la biblioteca de la normal de San Luis sobre todo porque le propósito era revisas bibliografía que nos fuera útil para la posterior construcción del ensayo recepcional.

Además junto con un grupo de compañeras de la licenciatura revisamos varios documentos recepcionales lo cual fue enriquecedor pues analizamos y reflexionamos sobre la construcción de los mismos.


El comienzo y la búsqueda del gusto por la lectura

Todo comenzó desde la secundaria, veía que mis hermanos leían y dejaban los libros en su cama o en cualquier lugar, yo los tomaba y comenzaba a leer el libro que atrapo en ese momento mi enteres fue el de Macario, me conmovió mucho la historia de este hombre, posterior a la lectura decidí ver la película  la cual tiene un parecido inmediato a al libro, y así comencé a interesarme por la lectura…
Paso el tiempo y seguí leyendo los libros que ellos olvidaban por algún lugar de la casa, me agradaba leer y mis tareas se basaban en indagaciones en libros, es ese tiempo apenas comenzaba la importancia de las computadores y la información electrónica pero era sólo muy poco, me gustaba saber diversas cosas que nadie más podría contarme.
Cuando pase a la prepa uno de mis libros favoritos fue el de Sarah de Córdoba, un tipo de literatura interesante y que se basa en una mujer sin oportunidades ni acceso al saber, pero sobre todo muy inteligente. Y así comenzó mi gusto por leer.
Cuando pasaron lo semestres en prepa mi profesor de literatura nos dejaba leer mucho yo leía todo, pero nadie me explico que yo tenía que ver porque era útil la misma en la vida cotidiana que uno vive a diario yo leía porque me gustaba que me preguntaran y saber responder, pero el maestro jamás lo hacía, nunca había una reflexión y puedo decir que es a mí a quien le falto madurez de lector para por mis medios descubrir que ante toda lectura hay siempre una reflexión y que no es necesario que nadie reconozca tu hábito lector.

Mi visita a la biblioteca
Me ayudo para descubrir que debí de seguir con ese gusto que yo poseía pero jamás tuve un mediador lo cual me parece mala suerte hasta cierto punto porque me hubiera gustado tener a alguien de acompañamiento para que no hubierá soltado el gusto que tenía por leer.